miércoles, 30 de marzo de 2016

¿Terror a las revisiones oncológicas?

No, no os tengo olvidados. Eso nunca.

He estado de revisión oncológica y he acabado agotada, física y mentalmente.

Si es cuestión de decir la verdad, no puedo deciros que no le tengo miedo a las revisiones médicas. Mi Anto me dice, cuando me tomo mal algún resultado o algún valor de la lactato deshidrogenasa fuera de referencia por ejemplo, que parece que quiero ponerme mala otra vez. 

Evidentemente, él sabe que no, pero no puede entender ese miedo irracional al "todavía puede ser peor".

Pues sí, no os miento y he estado agobiada con mi última revisión médica. Cuando te sale un valor en una analítica que se sale de los valores de referencia y sabes que eso estaba alto cuando estabas con un tumor tetil, ¿no temblarías tú? 

Yo tiemblo... le tengo más miedo a la lactato deshidrogenasa que al CEA o al Ca 15.3. En serio. 

Mi oncólogo, el Dr. Virizuela, siempre me tranquiliza y me da algo de sentido común. A estas alturas, es el único médico que me sigue viendo con una regularidad de 4 meses y nunca me importa ir a verlo. Es curiosa esta enfermedad... el oncólogo, que es el médico que ninguno queréis ver de cerca, es el médico que más quieres ver durante y después de tener cáncer. Tanto si tiene malas noticias como si tiene buenas, quieres tenerlo cerca porque el puede curarte. Sin pócimas mágicas y sí con mucho veneno y mucho cariño. 

Esta última vez que le he visitado también salí sonriendo y tranquila. El efecto sedante de su consulta dura unos meses... Espero que nunca me diga que me verá de año en año... Temo ese día. 

Hoy también os quiero hablar de los efectos colaterales de tener antecedentes de cáncer de mama cada vez que vas al médico. Me explico.

Debido a molestias en el estómago que ya me duran más de lo que resultaría soportable, mi oncólogo me mandó al digestivo. Para él, rutinario, pero claro, para el médico digestivo soy una paciente con antecedentes de cáncer de mama. Eso significa que si cuida a sus pacientes, a ti... más. Lo que me ha valido una endoscopia de rigor (entiendo que se la hacen a todos los que van con el mismo problema) y una biopsia de mi esófago y de mi estómago. 

Tranquis, que parece que de ésta salgo. Protector gástrico, actividad física y una dieta libre de picantes y estimulantes. 

Para cualquiera es una lata encontrarse mal y tener que pasar por estas pruebas... para una enferma de cáncer que se está recuperando es abrirle la puerta a ese vecino coñazo que es el miedo. 

No puedo mentir... esto no nos abandonará en la vida. Cualquier síntoma, cualquier malestar te lleva a un médico por el miedo y te saca de su consulta con más pruebas y con más miedo porque siempre hay un "por si acaso"... 

Eso sí, todo no es malo...Cuando sales de la consulta con buenas noticias, te da un subidón que vuelves a creer que todo es posible y que algo mejor te está esperando... y hasta te das cuenta de que eres hasta afortunada porque estás más vigilada que nadie, vamos, que eres un monumento a la detección precoz de cualquier enfermedad!!!! 

Mi revisión oncológica está medio acabada... tengo que volver al digestivo y a la ginecóloga porque estoy en tratamiento por afecciones comunes por lo visto. 

Sí, sí... aunque no te lo creas oncoamiga, también te pondrás mala por enfermedades comunes, como todos los mortales. 

Pues eso es todo, todo un mes de médicos y de pruebas y de pinchazos. Otro día os hablaré de mis venas vacías... 

Estoy agotada, pero hay cosas por las que hay que pasar sí o sí y hay que tomarlas así, tal y como llegan a ti. 

Cuando las pasas, empiezas de nuevo. 



Se os quiere. 

domingo, 20 de marzo de 2016

Un cuento sobre la envidia


No te dejes engañar, la envidia sana no existe. 

Lo que solemos llamar envidia sana no es más que autocontrol y capacidad de focalizar esa sensación porque eres buena persona y tienes buen corazón. 

Si hay algún especialista en psicología que me lea, por favor, que aporte su granito a esto que escribo y contribuya a darle más valor. 

Hoy hablo de envidia porque hoy he comprobado lo que puede llegar a hacer la envidia más enfermiza... Lo siento amiga. Y porque hoy todo lo que leo sobre cáncer acaba relacionado con la envidia. 

Hablando de expertos y de envidia, he leído que en muchos trabajos la envidia es tratada como "aversión o miedo a la desigualdad". Yo estoy muy de acuerdo con esta definición. Es más, he leído que los envidiosos están dispuestos a gastar recursos de todo tipo con tal de reducir las diferencias de bienestar material respecto a otras personas... vamos, que como se creen que ellos tienen menos, en vez de luchar por tener más, tratan de menospreciar lo que tú tienes y el esfuerzo que ha supuesto tener lo que tienes. 

Y ¿el cáncer? 

Voy, poco a poco. 

Las enfermas de cáncer de mama nos convertimos en superheroínas de la noche a la mañana. No por nosotras mismas, sino por cómo nos ven los demás. Sin embargo yo siempre he dicho que no he hecho otra cosas que lo que me tocaba, tirar palante como harías tú, aunque no te lo puedas creer. 

Las enfermas de cáncer tenemos muchas virtudes, pero en lo que somos buenas  de verdad es en haceros creer a los sanotes que esto es más fácil de lo que parece. Superar un cáncer es muy difícil y en mi caso, que es el que conozco, además, es doloroso. La quimio es la mayor putada que se ha inventado nadie y que te amputen dos mamas y te expandan el músculo para meter dos implantes de 450 cc debajo duele tanto o más de lo que te puedes imaginar. Sí, como si un camión te pasara por encima. Más o menos. 

Sin embargo, la mayoría de las personas que "pasan" contigo la enfermedad no ven eso porque nos empeñamos en no hacerles partícipes. En parte lo hacemos para no generar un sufrimiento gratuito a nuestros seres queridos, pero en otros casos, es que es más fácil para nosotras. Así de simple. 

Ante los ojos de los demás, el cáncer y sus tratamientos están pareciendo una gripe. 

CULPA, CULPITA MÍA. 

Parece tan "llevadero" que a los sanotes os parece un problema más de la vida.

Y no lo es. El cáncer no es un problema más en la vida de una persona. 

El cáncer supone para nosotras el adiós a lo que éramos y el tan difícil de llevar, ¿quiénes somos ahora? 

Es una experiencia tan dolorosa, tan difícil y tan angustiosa que no pasa con los años... si los tienes, porque se nos olvida que el cáncer... MATA. Mucho más que una gripe. 

¿Y la envidia? 

Existen los once-envidiosos. Alucinad. Ya puedo ver vuestras caras con esos ojos saliendo de las cuencas. Sí, colegas, no os miento. 

Os explico. 

Retomando lo que he comentado antes, el envidioso desea lo que tienes, ¿no?

Vamos, no envidia tu cáncer. Es envidioso, no gilipollas. 

El problema de los envidiosos con las que tenemos cáncer es que tenemos atención, mucha más de la que queremos y que en la mayor parte de los casos, no hemos pedido. 

Ellos quieren esa atención y se cansan de no tenerla. 

El problema de los envidiosos con las que tenemos cáncer es que se cansan de nosotras porque ellas también tienen problemas, sin embargo, sus vidas no corren peligro y la tuya está en suspensión. 

Ellos no entienden que un problema para ti no es lo mismo que para ellos. 

Pero, de todos, el problema más grande que tienen los envidiosos con las que tenemos cáncer es que nosotras tenemos algo que ellos desean por encima de todo... 

...el secreto de la felicidad. 

No puede ser otra cosa. 

Nosotras, las que hemos pasado por el cáncer hemos descubierto dónde habita la felicidad y la vamos a buscar como quien busca a una buena amiga. 

Ante los ojos de los demás, tener cáncer y no perder la sonrisa es un milagro. 

Ante los ojos de un envidioso, tu milagro es su amargura. 

Amiga, la crueldad va de la mano de la envidia, así que, ya sabes, ponte guapa y sonríe. 



viernes, 18 de marzo de 2016

Dale vida a tus sueños




"Dale vida a los sueños que alimentan el alma, 
no los confundas nunca con realidades vanas. 
Y aunque tu mente sienta necesidad, humana, 
de conseguir las metas y de escalar montañas, 
nunca rompas tus sueños, porque matas el alma. 

Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco, 
no los dejes que mueran de hastío, poco a poco, 
no les rompas las alas, que son de fantasía, 
y déjalos que vuelen contigo en compañía. 

Dale vida a tus sueños y, con ellos volando, 
tocarás las estrellas y el viento, susurrando, 
te contará secretos que para ti ha guardado 
y sentirás el cuerpo con caricias, bañado, 
del alma que despierta para estar a tu lado. 

Dale vida a los sueños que tienes escondidos, 
descubrirás que puedes vivir estos momentos 
con los ojos abiertos y los miedos dormidos, 
con los ojos cerrados y los sueños despierto". 

-Mario Benedetti-

martes, 15 de marzo de 2016

Maternidad y cáncer de mama



Ayer tuve mi revisión ginecológica semestral... que las que tomamos tamoxifeno tenemos que acudir 2 veces mínimo al año para que nos controlen nuestras cositas. 

Pues bien, desde ayer, llevo pensando que en estos años que llevo con el blog nunca le he dedicado una entrada a la maternidad. He hablado, he comentado, pero nunca un post exclusivo sobre la maternidad y el cáncer de mama.

Cuando entró el cáncer en mi vida, la doctora que me lo comunicó, que bien podría dedicarse mejor a otra especialidad y no a la patología de mama, tuvo muy poco tacto, no sólo en informarme sobre el cáncer que padecía, sino que me comunicó muy desafortunadamente que el tratamiento con quimio podría esterilizarme y que mejor me iba a una clínica a congelar mis óvulos. Yo creo que tenía que tener acciones en la clínica de reproducción asistida que me recomendó. 

Bueno, que me desvió. Ya otro día hablaré de la importancia de los buenos médicos y de los malos médicos. 

Si me habéis seguido desde el principio, es probable que sepáis que no tengo regla desde Julio de 2013. Mucha gente no sabe esto y cuando se lo explico se sorprende. Sí, la quimioterapia puede retirar la regla y a mí me la retiró. 

Esta retirada de menstruación es en mi caso una garantía de vida. Lo que son las cosas... Lo que nos permite a las mujeres dar vida, a mí, me puede "quitar" la mía. Lo pongo entre comillas porque es exagerado... No me va a matar la regla, pero tener estrógenos y actividad ovárica no me beneficia al ser mi tumor hormonodependiente.

Casi 5 meses después de la finalización de mi quimio, mi amiga la regla hizo amago de aparecer, pero al iniciar el tratamiento con tamoxifeno desapareció. 

Ser una mujer joven hizo que mis ovarios no se dieran por enterados y estuve el primer año de tratamiento con la dichosa pastillita estresada perdida porque me salían quistes ováricos y tenía los estrógenos elevadísimos. Lo que me valió para ser candidata a los banderillazos de Zoladex. 

Tamoxifeno+Zoladex= Menopausia reversible o castración química.

Eso sí, ser una mujer joven hace que esta situación sea reversible o temporal. Hay esperanza. Y siempre hay una solución a todos los problemas.

No es lo mismo que te diagnostiquen cáncer de mama con 24, con 34 o con 44... y tengas que tomar tamoxifeno 5 años. Si tienes 44 y tomas tamoxifeno, aumenta la probabilidad de que en esos 5 años, entres en menopausia (lo mismo algo antes de lo que te correspondía). Con 34, pues la probabilidad disminuye y con 24, lo mismo, te vuelve antes de acabar el tratamiento... Que la quimio te deje sin capacidad de producir óvulos, eso no sé la estadística, sé lo que me dijo la ginecóloga: 50%. 

Cuando digo que siempre hay una solución para todo, también la hay para la maternidad. Pero chicas, esto es como todo. Hay que aceptar que la vida te ha cambiado por el cáncer de mama y probablemente, la maternidad sea distinta a lo que hubiera sido si no hubieras tenido cáncer. 

Antes de iniciar los tratamientos de quimio, los médicos te ofrecen la posibilidad de congelar tus óvulos o preservar corteza ovárica, por si pierdes la capacidad de producir óvulos. 

Algunos sabréis que renuncié a esa posibilidad porque tener un tumor de 7 cm en la teta provoca que tu prioridad sea estar viva. Si no estás viva, no hay maternidad ni leches... Para mí fue muy duro tomar esa decisión, especialmente porque no estoy sola, estoy casada con una persona que especialmente adora a los niños. Y se le dan mejor que a muchos padres. 

Me aseguraron los médicos, el oncólogo concretamente, que no tenía riesgos para mí intentar la congelación de óvulos, mientras no lo retrasara mucho... pero entre unas cosas y otras, pasaron 15 días para poder iniciar el tratamiento y yo estaba angustiada por pensar que iba a someter a mi cuerpo a un esfuerzo hormonal antes de iniciar una batalla vital.

A fecha de hoy, no me arrepiento. 

Creo firmemente que la vida me dará la oportunidad de intentarlo. Y creo firmemente, que de una u otra manera, seré madre. 

Conozco muchísimos casos hoy en día de mujeres con problemas de fertilidad o de concepción. Sin cáncer de mama. Muchas de ellas lo viven con angustia. 

Yo creo que todo en la vida pasa por la aceptación. Ya lo sabéis. Lo he dicho muchas veces. Cuando uno acepta su situación, todo cambia. Y todo es posible. 

Mi madre ayer me comentó que había leído que cuando aceptas que has llegado a viejo, es cuando empiezas a sentirte joven.

Esto es lo mismo, si te centras en que tienes un problema y quieres ser madre a toda costa, vivirás un tratamiento in vitro o asistido con una ansiedad extrema que no favorece nada... ni quedarte embarazada, ni hacer un café con leche vaya. No serás feliz... ni madre.

Si aceptas que tienes un problema y que no hay nada que puedas hacer, es cuando confías en que otras personas pueden tener la solución o aprendes a tener la mente abierta a otras posibilidades. Y tal vez, seas madre, pero lo que sí serás es feliz. Por intentarlo. Por tener la opción de intentarlo. 

Cuando entiendes que has tenido cáncer de mama y que la vida es distinta a lo que sería sin haber pasado por esta enfermedad, te das cuenta que los tratamientos asistidos e in vitro, la donación de óvulos, la subrogación, la adopción, la acogida, ... son opciones realmente satisfactorias, no un drama. 

Y estar viva te permite decir... tengo opciones porque tengo esperanza. 

Ser madre significa amar por encima de tí misma... no tiene nada que ver con embarazos, placentas, lactancias, ni pañales. Qué no se nos mete en la mollera!!!

Ayer me decía la ginecóloga, más amablemente de lo que en ella es normal, que lo mejor para mí, ahora mismo es estar como estoy. Menopáusica perdía. 

Que después todo volverá a la tan deseada normalidad... a los 40. 

Sí, una edad estupenda. Sobre todo, porque llegar a los 40 ya es un éxito en tu vida. 

Así que, dejémonos de "se te va a pasar el arroz", de preguntar por "¿no tienes hijos?", de decir "Uy, Anne Igartiburu... con su edad",... 

En muchos casos, se dice sin maldad, pero en otros va toda la mala leche española de la frustración y el follar poco, con perdón por la ordinariez. 

Si las mujeres hemos avanzado en algo es en el control de la maternidad... decidir es uno de los mayores derechos que se pueden tener. 


Yo, aunque el cáncer de mama me forzó a tomar una decisión, también decidí. Y decidí esperar y estudiar las opciones que tenga cuando mi oncólogo me de el visto bueno.

Hay mujeres que no tienen esa suerte y el cáncer les arrebata la opción biológica... pero ellas saben que cuentan con un corazón generoso y, si quieren, tarde o temprano lo entregarán a uno de esos locos bajitos mocosos.

De cualquier forma, si has pasado por cáncer de mama, que te quede claro que no existe ninguna evidencia de que el embarazo perjudique tu supervivencia y que no tienes por qué renunciar a ser madre. 

#siquierespuedes

Antes o después de los tratamientos, tienes opciones, que hay muchos casos de mujeres que tras superar el cáncer de mama y su tratamiento con tamoxifeno, han sido madres, incluso de forma natural. 

Hoy en día, las mujeres hemos convertido a maternidad y lo que va asociada a ella (lactancia) en una competición de mejores madres y de quién lo sabe hacer mejor... Para las que no lo podemos ser, temporal o definitivamente, ese juego de mamás es tristísimo. 

Se nos ha olvidado ser más humildes... 

Que tengáis un feliz día...




miércoles, 9 de marzo de 2016

Te odio....CÁNCER

Todo es posible. 3 años.

Buenos días a todos:

Hoy estamos de celebración en mi casa... Hace 3 años ya que me casé con mi Anto. Hizo un día estupendo, tan bueno como el de hoy, aunque bien temprano le llovió al novio cuando venía de camino... ¿malos augurios? 

Yo recuerdo ese día y sigo sonriendo... eso debe ser buena señal, ¿no? 

Sigo sonriendo... pero ese día llevaba en mi cuerpo dos carcinomas... Y se me borra la sonrisa. 

¡Qué jodido es todo!

El cáncer me ha robado parte de mis buenos recuerdos de ese día. Cuando me veo en alguna de las fotos no puedo evitar fijarme en mis tetas. Ya no son esas... y siento a veces que la chica de las fotos no soy yo... A veces esa sensación me quita la sonrisa... pero otras recuerdo que hoy soy una mejor versión de esa Ana.

Y sonrío.

Hoy yo estoy de celebración, pero mi mente está ocupada. Hoy puede ser el 16 de Mayo del 2013 de otra persona. Y me dan ganas de llorar. Y lloro. 

Sin embargo, espero que hoy sea sólo un 9 de Marzo más para ella... lo deseo con todas mis fuerzas. 

Y si no es así, acá estaremos. Para apretar manos y secar lágrimas. 

Mi abrazo más sincero linda. Ánimo y suerte.

Hoy cuando miro mis fotos de novia me doy cuenta que después de 3 años sigo siendo afortunada porque he superado un cáncer de mama y sigo feliz al lado de mi marido. 

Así que todo es posible. Y sonrío.

Hoy mirando la sonrisa de todos los invitados a la boda me doy cuenta de que siempre hay motivos para sonreír... y sonrío para dar las gracias.

Hoy en un beso sincero entre dos personas que se quieren vi que todo es posible. 

Y sonrío. 

lunes, 7 de marzo de 2016

ONCOBloggers

Esta sección la tengo pendiente desde que inicié el blog.

Para centrar el tema os diré que sin estas oncobloggers mi experiencia con el cáncer de mama no habría sido la misma y, desde luego, habría sido mucho más difícil.

Si te han diagnosticado cáncer de mama sé que, probablemente, buscando como loca por internet habrás llegado a mí, a mi tostada, igual que yo llegué a otras chicas.

La información en internet no siempre es veraz y no siempre la entendemos adecuadamente. Leer cosas como "a mi tía le quitaron la mama y a los dos años le diagnosticaron una metástasis ósea" es tremendamente duro, pero puede ser cierto, puede ser mentira, puede que ni exista esa tía y puede que a su tía, después de superar un cáncer, le hayan diagnosticado una osteoporosis muy avanzada, de la que no se va a morir. 

Vamos, que pueden ser tantas cosas que mejor, no le dediques tiempo a analizarlo. 

Es acá donde las oncobloggers tenemos un papel importante... si nos dedicamos a hablar de lo que nosotras hemos experimentado en nuestras propias tetas y si nos formamos un poco, siendo siempre prudentes con lo que queremos transmitir y cómo lo hacemos. 

Yo me autocensuro a veces. Las que estáis pasando por un cáncer de mama no necesitáis saber ciertas cosas en determinados momentos... 

Pongo un ejemplo, liberando la censura por un momento. Cuando te amputan las mamas, la piel se queda acartonada, la del pecho me refiero. Es lo más desagradable que he experimentado en todo este tiempo y creedme, he pasado por cosas muy desagradables. 

Me he autocensurado cosas como estas, hasta hoy, porque si estás pasando por quimio y aún no sabes si vas a sufrir una mastectomía...¿para qué quieres saber eso y sufrir de antemano? 

Ups... siento haberlo escrito ahora. 

Eso sí, si ya sabes que vas a sufrir la pérdida de tu teta o tetas, pues acá estoy para que me preguntes... En ese momento, saber te da el control... y te hace ganar la batalla al miedo. 

No sé si me explico muy bien. Hoy estoy como el día, fría y algo gris. 

La verdad es que creo que mi brazo izquierdo, que es mi estación meteorológica desde el 24 de Octubre del 2013, me ha convertido en la mujer climática. Nunca mi ánimo ha estado tan unido al color del cielo como en estos años. 

Bueno, para acabar por hoy esta entrada, os diré que os dejo una pestaña fija de ONCOBlogs que sigo y leo, para que sepáis que si un día os diagnostican cáncer de mama, vosotras también podréis superarlo.... para que aprendáis que hay miles de batallas que se superan todos los días... para que sepáis que las mujeres somos especiales... para que conozcáis a mujeres maravillosas... 

...porque el cáncer de mama te da más de lo que te quita...

Cambios

A La Tostada Boca Arriba le toca hacer cambios...


Lo noto...  

Sé que se puede hacer más en la lucha contra el cáncer de mama desde este rinconcito mío y ahora también vuestro.

Así que voy a intentarlo... Dadme tiempo.

Espero que los cambios que se aproximan, os gusten y, sobre todo, os sirvan tanto a los sanotes como a mis compañeras de viaje. 

#SISEPUEDELLEVARUNAVIDASALUDABLE


martes, 1 de marzo de 2016

Primavera eterna

Buenos días: 

En Sevilla estamos pasando un invierno que no es un invierno. Vivimos en un invierno que se parece más a una primavera que otras muchas primaveras vividas.

Hace casi casi casi 3 años que me casé y recuerdo ese invierno porque llovía todos los días, menos, precisamente, el día de mi boda. 

Lo mismo hubiera sido mejor que lloviera, por eso de "novia mojada, novia afortunada"... y me hubiera ahorrado algún que otro disgusto. Seguramente el refrán se refiere a la vida en pareja y no a todos los aspectos de la vida por lo que librarme, lo que es librarme de un cáncer de mama, no me iba a librar. 

Sobre todo, porque ya venía conmigo.

Vivir con este clima a mí me hace sentir muy afortunada, la verdad. Si tienes cáncer de mama y estás en tratamiento, más aún. 

¿Por qué lo digo?

Por ejemplo, si pasas por una quimio, uno de los principales riesgos a los que estás expuesta es a una pérdida de defensas naturales. Si hace frío o mal tiempo, pueden pasar dos cosas, que te refríes o bien que alguien a tu alrededor se refríe y entonces, acabes pillando tú algo. 

Peligroso. Mucho. 

Lo dice una que se pasó casi 1 semana en una clínica porque mis defensas estaban bajo mínimos tras una semana de quimio. Si normalmente tenía, no sé... 5000... pasé a tener <90. 

Acudí pronto al médico al sentirme mal y con fiebre. Y tras 1 semana, no se me encontró ningún elemento infeccioso en mi cuerpo, pero pasé días aislada por prevención. Y eso es una mierda. 

Me obsesioné con la limpieza de manos, por beber de mi botella de agua, que nadie la tocara, que el tapón no lo colocaan boca abajo en una mesa que todo el mundo tocaba. Abría y cerraba los grifos con el codo, ...  

En fin...

Que haga buen tiempo no te libra de una gripe o un resfriado... pero al menos es menos frecuente que a tu alrededor haya miles de virus esperando su oportunidad. 

Esto que os cuento es algo obvio sobre los beneficios de un buen clima, ¿no?

Ahora me quiero referir al resto de la enfermedad... 

A mí me tocó pasar la quimio entre mayo y septiembre en Sevilla. Hacía bastante calor ese verano y por mi falta de energía no pude salir mucho de casa, sobre todo, ya al final, pero tener aire acondicionado me ayudó a combatir náuseas, sofocos, malestar general y... depresión. 

Mi operación fue en octubre y recuerdo que tanto cuando entré como cuando salí, hacía buen tiempo. De hecho, recuerdo que a medida que iba acudiendo a las curas, iba añadiendo más ropa. 

Eso se recuerda porque cuando tienes dos tetas menos, el peso de una rebeca o un chaquetón jode tela. Así que, que el invierno no llegue a Sevilla hasta Diciembre me ayudó también un poco a no tener que cargar con un chaquetón pesado e incómodo de poner y quitar cuando te mueves con dificultad por el dolor o las contracturas musculares. 

Antes de que me diera cuenta, llegó la primavera de nuevo y si ahora miráis al cielo y veis un precioso color azul, me entenderéis cuando digo que eso da la vida. 

Vivir en un clima como el de esta mi tierra ha sido una bendición. 

Bueno, no tanto, a veces. 

Este último año he estado sometida a la influencia del Zoladex que me ha causado una menopausia galopante y me ha regalado un estado generalizado basado en sofocos y malestar térmico, como yo lo llamo.

Que haya sido el invierno más cálido que yo recuerde no me ha favorecido mucho, porque cuando te da uno de esos temidos sofocos, es como que te ponen una plancha caliente cerca de la cara y sólo necesitas meter el careto en un congelador. 

Este invierno me asomaba a la ventana con cada sofoco y mejor me ha ido un buen abanico. 

Sin embargo, no cambio por nada tener esta luz y este color de cielo. 

Para nosotras, enfermas y supervivientes de cáncer de mama, es de vital importancia mantenernos animadas, fuertes y valientes. El clima de donde vivas te influye, igual que influye en el estado anímico de los sanotes. 

Que huela a incienso en las calles, que te rodee el verde por los caminos, que en el cielo brille el sol... es una de las mejores medicinas que conozco para mantener la cabeza bien alta y decir bien fuerte:

SÍ SE PUEDE

A veces, estando distraída, te das cuenta de que tienes más suerte de la que crees. 

He vivido toda mi vida en Sevilla y hasta hoy no me he dado cuenta que esta ciudad también me echó una mano...

Para las chicas que hoy miran por su ventana y el día está gris, llueve o hace frío... y necesitan un rayo de esperanza porque están luchando en una batalla tan cruel como dura.... 

¡Asómate a mi ventana!